Mil niñas podrían estar siendo explotadas en redes de trata de personas en Tijuana, de acuerdo a la declaración que hizo un traficante dedicado a la trata (padrote), que laboró en esta ciudad y hoy está recluido en la Ciudad de México, manifestó la directora de la Red Binacional de Corazones, Alma Tucker.
Asimismo, precisó que esas menores no necesariamente están en antros o centros de prostitución, ya que muchas veces son explotadas en domicilios particulares o llevadas en forma directa a hoteles.
También dijo que desde que Baja California participa en la lucha contra la trata de personas y de menores, se han rescatado a 195 muchachas entre los 14 y los 24 años en promedio, según cifras de la Procuraduría de Justicia del Estado. A la vez, lamentó que en esta lucha apenas hayan sido sentenciados seis casos y los responsables enviados a prisión, porque consideró que son pocos los resultados contra esos delincuentes.
Con una amplia exposición, Tucker, quien encabeza uno de los cuatro refugios que existen en México para menores víctimas de este delito, afirmó que lo más delicado es que muchas veces son los mismos padres los que a cambio de dinero para drogas llevan a sus hijas a los hoteles, donde pederastas abusan de ellas o bien las utilizan para pornografía.
Indicó que es un asunto tan delicado, que las víctimas cuando ya van a ser liberadas por la policía, son chantajeadas o intimidadas por sus propios padres, y eluden señalarlos por temor a quedarse sin esa persona que a veces abusa o la "vende", porque en forma contradictoria "es lo único que tienen".
Dijo que cuando las menores son rescatadas, se pueden quedar en el refugio hasta por un año, porque no se sabe cuándo pueden estar curadas de los daños psicológicos y físicos causados por la explotación a la que son sometidas.
La señora Tucker indicó que a lo largo de los años que tiene al frente de esta Red de Corazones en ayuda de estas menores, ha conocido de casos terribles.
Uno de ellos, comentó, es el de Ana, una menor de 9 años, que junto con su hermana de 11 años eran vendidas por su madre a un pederasta estadunidense, afortunadamente la maestra detectó ciertas conductas en la pequeña y fue quien denunció los hechos, las rescataron y las llevaron a su refugio, las dos sufrían infecciones sexuales, pero aun así no querían culpar a su madre.
Fue después de un tiempo que estuvieron en tratamiento, que las hermanas platicaron toda la historia de lo que les había hecho su madre a lo largo de los años, y cómo las comenzó a vender a extranjeros que la esperaban en un hotel a donde llegaba con las menores.
Mucha gente se imagina que el comercio sexual de las menores solo se realiza en los antros o prostíbulos, pero no es así, puede ser hasta en la misma casa donde viven las menores, por ello hay que ser muy observadores de pequeñas que no van a la escuela o están en domicilios a donde llega una gran cantidad de hombres.
Esta tarea de luchas contra los explotadores de niñas es una labor de todos, pero es más de la sociedad para que la gente aprenda a denunciar estos abusos que no deben ser tolerados por ningún motivo. En todo el país hay cuatro refugios para menores violentadas.
El Sol de Tijuana






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