El Kremlin advirtió ayer que actualizará su doctrina militar para hacer frente a la "amenaza" que supone para Rusia la presencia de la OTAN cerca de sus fronteras, y acusó a Occidente de sacar de contexto unas declaraciones del presidente Vladimir Putin, que se habría jactado de que sus tropas podrían tomar Kiev "en dos semanas".
Según denunció Mikhail Popov, secretario adjunto del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia, el plan de acción que la OTAN adoptará esta semana en una cumbre en Gales "demuestra que los líderes de Estados Unidos y Europa quieren continuar con su política de exacerbar las tensiones con Rusia".
Entre las acciones que aprobarán los líderes occidentales "para ofrecer seguridad a los aliados del Este", la OTAN prevé enviar una fuerza de reacción rápida, capaz de desplegarse en un breve plazo, según anunció el secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen. Según The New York Times, los 28 países de la OTAN crearán una fuerza de 4000 hombres capaz de replicar en 48 horas a cualquier movimiento de tropas rusas en el este de Europa.
Popov reaccionó a las intenciones de la OTAN al afirmar que cuando se actualice este año la doctrina de defensa de Rusia "entre las amenazas militares extranjeras" se incluirá el plan occidental de ampliar su presencia en la frontera rusa.
"Se evalúa el papel de Rusia de forma no objetiva por los acontecimientos en Ucrania, se sacan conclusiones incorrectas y se adoptan medidas inadecuadas", se lamentó Popov.
En ese clima de virtual Guerra Fría, el Kremlin denunció ayer la publicación en la prensa italiana de declaraciones "sacadas de contexto" de Putin -citadas por José Manuel Barroso, presidente saliente de la Comisión Europea-, en las que el líder ruso habría dicho que podría tomar Kiev "en dos semanas".
"Es inapropiado", declaró Yuri Uchakov, consejero del Kremlin. "Va más allá de las prácticas diplomáticas, no es digno de una personalidad política seria", dijo. En un artículo en el diario italiano La Repubblica, Barroso indica que Putin no quiso responder a sus preguntas sobre la presencia de soldados rusos en Ucrania y se mostró amenazante: "Si quiero, en dos semanas tomo Kiev".
"Más allá de que esas palabras hayan sido pronunciadas o no, creo que esas declaraciones han sido sacadas de contexto y tenían un significado totalmente diferente", denunció Uchakov.
Sin embargo, el alarmismo y el temor imperan en Ucrania, donde el ministro de Defensa, Valeri Geletey, afirmó: "Desde la Segunda Guerra Mundial, no se ha visto en Europa una gran guerra como la que ha llegado al umbral de nuestra puerta. Desgraciadamente, las pérdidas en una guerra así no se medirán en cientos, sino en miles y decenas de miles de víctimas".
Mientras, la guerra entre milicias prorrusas y el ejército ucraniano continúa. Las fuerzas separatistas parecen haber tomado ventaja en los últimos días de forma clara al ejército regular de Kiev en el este del país.
El gobierno de Petro Poroshenko acusa a Rusia de haber enviado tropas de apoyo a los separatistas. El mandatario ucraniano pidió ayuda a Occidente y a la OTAN. Kiev ha expresado su deseo de adherirse cuanto antes a la Alianza Atlántica.
Fuente: La Nación





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