El papa Francisco cesó al jefe de la Guardia Suiza, informó ayer L’Osservatore Romano, el diario oficial del Vaticano.
La media fue interpretada como una reacción del Pontífice argentino contra la “obsesiva” rigidez de este cuerpo de seguridad.
“El Santo Padre decidió que el coronel Daniel Rudolf Anrig, comandante de la Guardia Suiza Pontificia, deje el cargo el 31 de enero de 2015, al final de la prolongación garantizada tras cumplir con el mandato de cinco años”, señaló L’Osservatore Romano en primera página.
Anrig estaba desde 2008 al frente de los 120 miembros que integran la Guardia Suiza.
El Vaticano no ha dado más explicaciones sobre el asunto, pero el diario Il Messagero, editado en Roma, señaló que “el Papa había dejado entrever a sus ayudantes que le gustaría un cuerpo militar menos estricto, con un régimen menos obsesivo en comparación con el que comandaba el coronel Anrig”.
La Guardia Suiza, conocida por sus coloridos uniformes en azul, rojo y amarillo, es la responsable de la seguridad del Papa desde el año 1506. Para entrar a formar parte del cuerpo se necesita ser soltero, católico y tener una moral intachable.
Armados sólo con armas blancas, los soldados del Papa están encargados de la vigilancia y el orden en el pequeño territorio del Vaticano, de poco más de 44 hectáreas, garantizando la seguridad del Sumo Pontífice además de ayudar diariamente a los turistas y peregrinos que visitan sus jardines, museos y la Basílica de San Pedro.
Ese “pequeño ejército de grandes ideales”, como lo llamó el Pontífice, es ante todo un ejército de “jóvenes”.
No es suficiente ser suizo para ingresar en la Guardia Suiza, ya que además hay que ser soltero, tener entre 19 y 30 años, medir al menos 1.74 metros, “ser católico romano” y tener “una reputación intachable”, sin olvidar ciertos conocimientos de artes marciales.
Las rígidas reglas de ese histórico cuerpo han sorprendido al Papa argentino, quien suele conversar con ellos y llegó incluso a invitar a uno de ellos a quebrar las órdenes pidiéndole que descansara tras descubrir que había pasado la noche entera de pie.
“Es el fin de una dictadura”, confesó un guardia tras ser informado de la salida de Anrig.
En mayo pasado, Francisco elogió “la profesionalidad” de la Guardia Suiza vaticana, a la que instó a servir con “gentileza y fraternidad”, con ocasión del aniversario del saqueo de Roma en 1527, cuando el ejército pontificio fue diezmado por defender al Papa.
FRANCISCO LLAMA A LA VERDAD
El papa Francisco expresó ayer la importancia de que prevalezca la verdad en el caso del arzobispo polaco Jozef Wesolowski, quien fuera nuncio en República Dominicana y está bajo arresto domiciliario en el Vaticano acusado de pedofilia.
Así lo señaló el procurador general de República Dominicana, Francisco Domínguez Brito, quien se encontró con el Pontífice al término de la audiencia pública de los miércoles.
En un comunicado, Domínguez Brito dijo que el Papa “le expresó la importancia de que prevalezca siempre la verdad y que las instituciones judiciales de ambos Estados actúen con plena libertad y dentro del marco de las normas”.
La Congregación para la Doctrina de la Fe concluyó en junio que Wesolowski, de 66 años, es culpable de abusar sexualmente de niños y lo condenó a laicización, lo que significa que no puede ejercer el sacerdocio ni presentarse como sacerdote.
Wesolowski fue embajador de la Santa Sede en República Dominicana desde 2008 hasta su destitución en agosto del año pasado.
Por su parte, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, informó que Domínguez Brito se reunió también con el promotor de justicia del tribunal del Vaticano, Gian Piero Milano, por el proceso y las investigaciones que se realizan sobre Wesolowski.
“La magistratura del Vaticano realizó el primer interrogatorio al imputado y proseguirán otros”, agregó.






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