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Cruzan depredadores infantiles a Tijuana

"Tenemos una combinación de mezcla de cultura, desafortunadamente Tijuana es el brincolín que tenemos, viene gente hasta dañada emocionalmente, gente que ha estado en guerras, que su situación emocional está no tan buena, que atentan contra trabajadoras sexuales, que buscan niños, muchos riesgos, nosotros llamamos a esos depredadores infantiles".


Así lo alertó ayer la psicóloga Rosario Lozada Romero, en el marco de la conferencia "VIH/Sida Prevención", con la cual participó en el Foro de Sensibilidad Organizaciones de la Sociedad Civil, organizado por la Dirección de Desarrollo Social Municipal del XXI Ayuntamiento de Tijuana, en conjunto con asociaciones civiles como Fondo de Asistencia para el Sida, donde también lamentó la indiferencia y falta de sensibilidad de la sociedad que ve esto y no hace nada.

Muchas familias, explicó Lozada Romero, vienen de países del Sur y entidades federativas, vienen con el afán y la ilusión de cruzar la familia completa, pero desafortunadamente las personas que se dedican al cruce ilegal, cruzan al papá, luego a la mamá y curiosamente a veces no cruzan a los hijos, aquí se quedan esperando a ver cuándo van a pasar. 

"De una u otra manera o se escapan de con las personas que están o las mismas personas muchas veces los explotan en todos los aspectos, y muchas veces esos niños tienen hambre, tienen frío, tienen sed, tienen necesidades, una manera muy fácil de poder sobrevivir en esta urbe de hierro, feroz, tormentosa y monstruosa, es el intercambio del sexo, porque se da muy fácilmente", agregó. 

Informó que en el 2010, según el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el sida (Censida), el total de niños con sida en el mundo se elevó a más de 2 millones y se estima que 370 mil niños menores de 15 años se infectan cada año por este virus, lo que equivale a seis por minuto, además de que según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida), en 2012 habitaban en la Ciudad de México 170 mil personas con VIH.

Es un número verdaderamente penoso y no solamente son niños que son nacidos de una mujer que vive con VIH, son niños abusados sexualmente, son niños de la calle, son niños que sus papás saben que son portadores del virus del VIH y los sacan a talonearle, son niños que ofrecen en las noches, lamentó Rosario Lozada Romero en su exposición. 

"No hace mucho, yo tuve una discusión muy grande... hicieron un campamento para niños que trabajaban en la Línea, para niños de la calle y demás; yo alcé la voz y dije: sacaron a los niños de la Línea, sacaron a los niños que trabajan, ¿y los de la noche en la Plaza Santa Cecilia, y los de la noche en el callejón Coahuila, y los de la noche en la calle Primera, y los de la noche en la Niños Héroes, y los de la noche en la Línea que vienen y los agarran?", cuestionó.

En el Ayuntamiento y en muchos campamentos que hacen en verano se motivan para ir a las escuelas a decir: "Campamento de niñas y de niños", pero son niños de casa, niños de familias, mi comentario es que el trabajo que nosotros realizamos es nocturno, para hacer las pruebas con la población vulnerable y hay muchos niños en la calle.

"Hay muchos niños que están en la Coahuila, en la plaza Santa Cecilia, en el bar Éxtasis hay muchos menores de edad, que es un bar que está cruzando la línea, por mencionar un bar, es todo un grupo de bares que están ahí en esa área, fuera de los bares, no dentro del bar, en los perímetros de la zona, muchos muchachitos menores de edad, y parece como que la gente viene de pesca, para buscar menores para tener relaciones sexuales", remarcó. 

Sigue pasando en el parque Teniente Guerrero, añadió Lozada Romero, sigue habiendo muchos puntos, son niños que están ejerciendo el trabajo sexual, que estamos poniendo en riesgo porque están viniendo personas de nuestro país vecino, pero que no solamente podemos decir es gente ciudadana americana, estamos en una ciudad con personas deportadas, salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, de todo tipo.

Explicó que muchas mujeres indígenas que carecen del Seguro Popular no reciben atención durante el embarazo en un centro de salud, por lo que van con una partera y se atienden ellas solas, en las vecindades de la Zona Norte y ellas solas se cortan el cordón umbilical porque no tienen credencial de elector para acudir al Hospital General, no tienen atención en la Cruz Roja y menos las atienden en un sanatorio particular.

"Mujeres que viven con VIH, mujeres que no reciben tratamiento, mujeres que fueron negadas a recibir un profiláctico de antirretrovirales durante seis meses de embarazo para que sus niños nacieran bien, mujeres que le tienen miedo al DIF porque saben que si van y consumieron algún tipo de drogas o ejercen el trabajo sexual, saben que les van a quitar a sus niños", enfatizó, afirmando que también hay mujeres que carecen de una identidad al ser deportadas.

Se las llevaron de pocos años al otro lado, continuó, hablan español y hablan inglés, no tienen acta de nacimiento, sabían que su mamá se llamaba Charo y su papá Pedro, pero allá se cambiaron el nombre porque si no, no podían trabajar, entonces cuando las deportan, ¿cómo se llaman? No tienen nombre, son gente de nadie, que llegan a las cuarterías de la Zona Norte, que se embarazan y ¿quién las atiende?

"Y habla la encargada del programa VIH en Tijuana de que solamente nueve mujeres hemos detectado con VIH embarazadas, que la señora se salga a trabajar al campo, que la señora deje su escritorio y haga el trabajo que mucha gente hacemos en campo y detectamos con recursos personales, con recursos de organizaciones de la sociedad civil, para ofrecerles derechos, para ofrecerles servicios", exhortó.

La gente ve y no ve, lo veo y no hago nada, la indiferencia, la falta de sensibilidad a este tipo de población, se lamenta Rosario Lozada Romero, quien está replicando las enseñanzas de su hermana, la doctora Remedios Lozada, luchadora incansable sobre este tema y una de las iniciadoras de los programas de prevención de VIH a nivel estatal y nacional. 

"Yo creo que no tanto el gobierno, creo que es toda la población, toda la sociedad estamos involucrados y no tenemos que dejarle el trabajo nada más al gobierno, sino que nosotros como sociedad, qué voy a hacer yo, jefa de familia, para poder tratar de ayudar a las personas... aportar nuestro grano de arena, qué podemos hacer, a lo mejor yo nunca voy a terminar el que haya ese grupo de personas que se dedique a eso, pero a lo mejor yo lo que sí puedo aportar es ofrecerles una prueba", destacó. 

También es difícil, finalizó, que nosotros podamos aplicar pruebas de VIH a menores de edad porque tenemos que tener la autorización de los padres, pero si yo estoy viendo que en la calle ese niño ya está ejerciendo el trabajo sexual, yo tengo que buscar la manera de que autoridad o no autoridad me pueda apoyar en que podamos realizar una prueba por el riesgo que el niño pueda tener.

Fuente: El Sol de Tijuana

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